Lentillas: guía práctica para evitar problemas oculares
Hoy en día, el uso de lentes de contacto es cada vez más común. Nos permiten disfrutar de un estilo de vida más activo, practicar deporte con comodidad y olvidarnos momentáneamente de las gafas. Sin embargo, para aprovechar todas sus ventajas sin poner en riesgo la salud ocular, es fundamental utilizarlas de forma correcta.
Aunque existen diferentes tipos de lentillas (diarias, mensuales, rígidas, tóricas, multifocales…), todas comparten una serie de normas básicas que toda persona usuaria debería conocer. Aquí te dejamos una guía sencilla y completa para que puedas usar tus lentes de contacto con total seguridad.
- Limpieza y mantenimiento: la base de todo buen uso
- Limpieza y mantenimiento: la base de todo buen uso
Una higiene adecuada es clave para evitar infecciones oculares:
Lávate siempre las manos
Antes de manipular las lentes, limpia tus manos con agua y jabón, y sécalas bien.
Las manos sucias pueden transmitir gérmenes directamente al ojo.
Usa solo productos específicos para lentillas
El agua del grifo NO es estéril: contiene microorganismos que pueden causar infecciones graves.
Utiliza siempre las soluciones recomendadas por tu profesional de la visión para limpiar, aclarar y guardar tus lentes.
Cuida el estuche
El estuche también acumula bacterias.
- Límpialo semanalmente.
- Vacíalo y rellénalo de líquido nuevo cada día.
- Renueva el estuche aproximadamente cada mes.
Estos pequeños hábitos reducen enormemente el riesgo de infecciones.
- Respeta la duración de tus lentes de contacto
- Respeta la duración de tus lentes de contacto
Cada tipo de lentilla tiene un periodo de uso específico, definido por estudios clínicos.
- No las utilices más días de lo indicado por el fabricante o tu especialista.
- Evita llevarlas más horas de las recomendadas: el uso excesivo puede causar sequedad, irritación o falta de oxígeno en la córnea.
Una mala práctica muy común es “alargar” las mensuales más tiempo del debido. Esto aumenta de forma importante el riesgo de complicaciones.
- Situaciones que debes evitar con tus lentes de contacto
No las uses si tienes síntomas oculares
Si notas picor, enrojecimiento, dolor, secreción o sospecha de infección, no uses las lentillas.
Si los síntomas aparecen mientras las llevas puestas, retíralas de inmediato y consulta a tu profesional.
Evita ambientes con mucho polvo o vapores
En estos lugares, las lentillas pueden retener partículas o sustancias irritantes y agravar el daño.
No uses lentillas para nadar
El agua de piscinas, playas o duchas puede contener microorganismos peligrosos.
Si practicas deportes acuáticos, es mejor usar gafas protectoras por encima.
Conclusión
Las lentes de contacto son una herramienta fantástica siempre que se utilicen con responsabilidad. Con una correcta higiene, una buena manipulación y respetando los tiempos de uso, podrás disfrutar de ellas de manera cómoda y segura.
Si tienes dudas sobre el tipo de lentilla más adecuado para ti o sobre tu rutina de cuidado, no dudes en consultar a tu profesional de salud visual en Visionker.
Autoras:
Sandra Manzaneque – Optometrista de VISIONKER – Vega Baja (Alicante)
Irene Carretero – Optometrista de VISIONKER eye Clinic – Guardamar del Segura (Alicante)